Tengo la impresión a veces de que nada importa. Ni el bien ni el mal, ni lo eterno, ni lo infinito.
Hay quien no ve la belleza aunque la tenga delante.
Quizá no miremos todos con la misma intención. No todo el que mira termina por ver. Hay quien no quiere ver lo que mira.
Y entonces nada importa. Todo pierde el sentido, si alguna vez lo tuvo.
Mientras haya quien no comprenda la grandeza de amar al resto.
Mientras haya quien se pierda en terrenos pantanosos.
Mientras el amor al otro no esté por encima de cualquier otra idea, no habrá esperanza ni sentido, ni eternidad, ni infinito. Nos perderemos en el caos del universo , perdidos en caminos que no nos condujeron a ninguna parte.
Tengo la sensación de que la eternidad está solo dentro de nosotros, si supiéramos buscarla.
Si no perdiéramos el tiempo en arañarnos la cara.
Si tuviéramos que salir corriendo ¿qué nos llevaríamos?
Si todo acabara mañana ¿qué recordaríamos? ¿qué no querríamos perder?
Nada importa si no tenemos la respuesta.